Son aquellas que proceden de cualquier actividad o negocio en cuyo proceso de producción, transformación o manipulación se utilice agua.
Presentan características muy distintas de las aguas residuales urbanas. Son enormemente variables en cuanto a caudal y composición, difiriendo las características de los vertidos, no sólo de una industria a otra, sino también dentro de un mismo tipo de industria.
A veces, las industrias no emiten vertidos de forma continua, sino únicamente en determinadas horas del día o incluso únicamente en determinadas épocas del año, dependiendo del tipo de producción y del proceso industrial. También son habituales las variaciones de caudal y carga a lo largo del día.
Están más contaminadas que las aguas residuales urbanas, además, con una contaminación mucho más difícil de eliminar. Su alta carga unida a la enorme variabilidad que presentan, hace que el tratamiento de las aguas residuales sea complicado. Por esta razón, al querer adentrarse en el amplio mundo del conocimiento de las aguas residuales industriales, se corre el peligro de equivocarse al querer simplificar el problema, intentando generalizar e incluso querer extrapolar, aplicando las técnicas que se aplican en las aguas residuales urbanas. Por esta razón es necesario un estudio específico en cada caso.
Por otra parte, es muy interesante conocer la distribución del agua dentro de las distintas líneas de fabricación, así como su consumo, llevando los datos a gráficos que indiquen los caudales máximos y mínimos utilizados, relacionándolos con la fabricación, el personal, la hora del día o de la noche, ya que la calidad de las aguas residuales vendrá en muchos casos influenciada por
estos factores.
De todo lo anterior se deduce que nunca se podrá expresar la carga contaminante de una agua residual de una determinada industria por medio de una muestra media, ya que deben conocerse las concentraciones máximas y mínimas de los contaminantes que pueden influir en el correcto funcionamiento de la estación de tratamiento, así como con la frecuencia en que aparecen los valores significativos.
De todo lo anterior se deduce que nunca se podrá expresar la carga contaminante de una agua residual de una determinada industria por medio de una muestra media, ya que deben conocerse las concentraciones máximas y mínimas de los contaminantes que pueden influir en el correcto funcionamiento de la estación de tratamiento, así como con la frecuencia en que aparecen los valores significativos.
La complejidad de las aguas residuales industriales hace que sea difícil, por no decir imposible, encerrarlas dentro de una clasificación, por muy complicada que sea, y que existen prácticamente tantas aguas residuales industriales como industrias. Por esto, han sido muchas las clasificaciones que se han propuestos para éstas, ninguna totalmente aceptada. La más corriente hace referencia a la clase de industria que originó estas aguas, intentando agruparlas por su composición cualitativa más probable.
De acuerdo con la posibilidad de biodegradación de la materia orgánica presente, se pueden distinguir tres clases de aguas:
- Aguas residuales industriales que contienen materia orgánica
Con aporte de nitrógeno y fósforo
Sin aporte de nitrógeno y fósforo
- Aguas residuales industriales que sólo contienen sustancias minerales
Con sustancias tóxicas
Sin sustancias tóxicas
- Aguas residuales mixtas
Otra clasificación tiene en cuenta el grado de nocividad de determinadas sustancias contaminantes en relación con los organismos vivos presentes en el seno del agua.
La palabra concentración quiere expresar la cantidad de sustancias disueltas en un volumen determinado de disolvente. Es un concepto de nocividad de las sustancias orgánicas, concepto relativo, ya que por una parte se encuentra que habrá que medirlo para poder tener una referencia. En este caso la concentración expresará la medida de las sustancias disueltas contenidas en la unidad de volumen o peso de la disolución o del disolvente.
El conocer esta concentración ha sido la preocupación de muchos investigadores, ya que conocida ésta es posible optimizar el tratamiento biológico de aguas residuales en presencia de tóxicos más o menos energéticos para los microorganismos, tanto que su dosis letal medio (DL50 es la concentración de tóxico tal que al cabo de cierto tiempo, generalmente 24 horas, han muerto del 50% de los organismos objeto de experimentación), como en su dosis mínima mortal (dosis mínima de tóxico que provoca, al menos, la muerte aparente de determinada clase de organismos en el tiempo de duración de la experiencia).
El encontrar estas concentraciones es muy complicado, ya que por una parte se encuentra con una variedad grande de organismos y por otra las interacciones, tanto sinérgicas como antagónicas, que pueden ejercer las diversas sustancias presentes en las aguas.
En relación con la dilución, ésta consiste fundamentalmente en mezclar las aguas residuales con aguas limpias a fin de reducir la concentración de los tóxicos por debajo de sus valores nocivos, es decir, dilución límite, que referida a estos tóxicos, indica la concentración de los mismos que no provoca acción nociva, en un tiempo determinado, sobre los organismos que se consideran.
Es esto se funda la evacuación de aguas residuales por dilución, operación que consiste en verter las aguas residuales, sin tratar, o tratadas de diverso grado, sobre cauces de agua sin polucionar. Esto, que antiguamente era usual en lo referente a aguas residuales de poblaciones sin tratar, debido a su pequeño volumen, hoy día no se realiza nada más que en casos muy excepcionales de fuerza mayor, aun siendo el coeficiente de dilución mayor 1:6 que es lo que se considera suficiente, en lo que a aguas negras se refiere. En general, incluso con aguas residuales urbanas depuradas, hay que contemplar el efecto de dilución al verterlas al cauce receptor.